Hamnet

María Eugenia Galindo M

Existen pérdidas que el tiempo no consigue borrar. Algunas de ellas permanecen como una herida íntima; otras, de manera inesperada, encuentran su sitio. Hamnet, la novela de la escritora irlandesa Maggie O’Farrell, parte de una de esas pérdidas: la muerte de Hamnet Shakespeare, hijo de William Shakespeare y de Agnes Hathaway, ocurrida en Stratford-upon-Avon en 1596.

Hamnet se publicó en 2020 y pertenece al género de la novela histórica. Si quisiéramos definirla, solamente como histórica sería insuficiente puesto que no solamente es una reconstrucción de la vida familiar de Shakespeare. O’Farrell toma un pequeño vacío de la historia familiar y lo convierte en el centro de una narración profundamente humana.

La existencia de Hamnet aparece registrada en documentos históricos. Sabemos que nació en 1585 y que murió en 1596; sabemos también que tenía una hermana gemela, Judith. Pero desconocemos muchos detalles de su vida, de su personalidad y, sobre todo, de lo que significó su pérdida para su familia.

La autora ha contado que conoció la existencia de Hamnet cuando ella estudiaba la obra de Hamlet y que le llamó profundamente la atención la semejanza entre los nombres Hamlet y Hamnet, así como el hecho de que el hijo de Shakespeare hubiera muerto unos años antes de que su padre escribiera la tragedia. Esa coincidencia permaneció en su imaginación durante décadas hasta convertirse finalmente en la novela que contesta a la pregunta: ¿Qué sucede en una familia cuando se pierde a un hijo?

O’Farrell decidió que el dramaturgo no fuera llamado por su nombre dentro de la narración. Ahí es el esposo, el padre, el hijo, es un ser humano enfrentado a una experiencia que no puede resolver : la muerte de su hijo.

Y es aquí donde Hamnet adquiere una dimensión universal. No necesitamos conocer profundamente a Shakespeare para comprender el dolor de ambos padres. Tampoco necesitamos vivir en la Inglaterra del siglo XVI para reconocer el miedo de una madre cuando un hijo enferma, la desesperación ante una enfermedad que no se comprende, la peste bubónica y el vacío que queda después de una muerte.

Entonces un episodio aparentemente pequeño de la historia literaria se convierte en una reflexión sobre el amor, la maternidad, la paternidad, la enfermedad, la ausencia, el duelo y la memoria.

La novela se desarrolla en Inglaterra, a finales del siglo XVI, durante el periodo conocido como época isabelina, cuando reinaba Isabel I. La sociedad se encuentra entre dos mundos: uno que vive un extraordinario florecimiento cultural, comercial y artístico; y otro con condiciones de vida precarias, enfermedades frecuentes y una mortalidad infantil muy elevada. En ese mundo se desarrolla la vida de la familia Shakespeare.

La historia inicia en Stratford-upon-Avon, una pequeña localidad de Warwickshire situada al sureste de Birmingham donde William Shakespeare nació en 1564 y donde además se desarrolló su vida familiar.

En este contexto adquiere especial importancia Agnes, la protagonista femenina de la novela. O’Farrell la imagina como una mujer profundamente vinculada con la naturaleza, conocedora de plantas y remedios, intuitiva y poseedora de una sensibilidad extraordinaria para percibir a los demás.

Si Shakespeare pertenece a la historia de la literatura, Agnes pertenece, en gran medida, al territorio de la historia que fue olvidada.

La Agnes de la novela no existe solamente en función de su marido. Ella tiene deseos, intuiciones, conocimientos, contradicciones y una relación particular con el mundo natural. Es una mujer que observa y comprende aquello que otros no consiguen percibir.

Su relación sentiental con Shakespeare no es presentada como una historia romántica convencional. Entre ellos existe una atracción intensa, pero también una distancia profunda, existencial. Él es un joven que todavía no sabe qué hará con su vida; ella percibe en él algo que los demás no ven, reconoce al artista antes de que el mundo conozca a Shakespeare.

La relación de Agnes con sus hijos, Susanne y los gemelos Judith y Hamnet, constituye el corazón emocional de la novela por eso la muerte de Hamnet adquiere una dimensión devastadora.

En los personajes observamos momentos de incredulidad, rabia, culpa, desesperación y negación ante la muerte. Agnes descubre que el mundo no se detiene con la muerte de Hamnet y no puede con ese dolor. Shakespeare no está con ella.

El, por su parte, tiene otra herramienta para enfrentarse al dolor: la palabra. Agnes conserva al hijo en la memoria y el transforma esa memoria en una obra: Hamlet.

Durante siglos, la esposa del gran dramaturgo ha aparecido frecuentemente como una figura periférica. O’Farrell la coloca en el centro y hace que Shakespeare sea, por momentos, casi un personaje secundario. Es una decisión deliberada y profundamente significativa.

Porque la novela parece decirnos que la historia literaria recuerda a quienes escribieron, pero no necesariamente a quienes amaron, cuidaron, esperaron y sufrieron junto a ellos.

Agnes representa a todas esas personas que quedan fuera de los grandes relatos históricos.

Su historia nos obliga a preguntarnos cuántas vidas anónimas existen detrás de las obras que admiramos.

Y quizá por eso Hamnet no es únicamente una novela sobre Shakespeare, es una novela sobre la memoria y el derecho a ser recordado.

Durante siglos, la esposa del gran dramaturgo inglés había aparecido como una figura periférica. O’Farrell la coloca en el centro y hace que Shakespeare sea, por momentos, casi un personaje secundario.

La novela parece decirnos que la historia literaria recuerda a quienes escribieron, pero no necesariamente a quienes amaron, cuidaron, esperaron y sufrieron junto con ellos.

Agnes representa a todas esas personas que quedan fuera de los grandes relatos históricos y su historia nos obliga a preguntarnos: ¿cuántas vidas anónimas existen detrás de las obras que admiramos? Y quizá por eso Hamnet no es únicamente una novela sobre Shakespeare. Es una novela sobre la memoria y el derecho a ser recordado.

Datos interesantes

• La película Hamnet se estrenó en 2025 y fue dirigida por Chloé Zhao y protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal

• Ganó el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Toronto

• La película fue nominada en 8 categorías de la 98 edición de los premios Oscar

• Recibió el Globo de Oro de la 83 edición