Carnicero, padre de la ginopsiquiatria moderna
Por: María Eugenia Galindo Marines
A Joyce Carol Oates se le considera como una de las escritoras más prolíficas y reconocidas de la literatura contemporánea estadounidense. Ella es autora de relatos, novelas, poesía y obras de no ficción. En esta ocasión nos presenta a Carnicero que es una novela profundamente perturbadora. A través de ella, la autora indaga en los aspectos más oscuros de la mente humana e invita al lector a un recorrido que desafía los límites de la empatía y la tolerancia ante el dolor convertido en horror en aras de la investigación. Todo esto enmarcado en un periodo histórico conocido como la Guerra de Secesión.
La novela, basada en hechos reales, está estructurada como una bitácora clasificada por años que abarca desde 1835 a 1868. La bitàcora está documentada con entrevistas, diarios y noticias para conformar la figura del doctor Weir. Y es interesante recordar que en la nota del editor se aclara que lo que el lector tiene en sus manos en una biografía realizada por el hijo mayor del doctor Silas Aloylus Weir director del Manicomio Estatal de Lunáticas de Trenton, Nueva Jersey, llamado Carnicero.
Uno de los elementos más sobresalientes de la novela es el estilo narrativo empleado por Oates. La autora utiliza una prosa directa, cruda y desgarradora. El uso de la primera persona convierte la lectura en una experiencia incómoda pero sumamente eficaz, ya que obliga al lector a enfrentarse de manera directa con la mente del investigador. Oates aborda temas tabú con una maestría literaria notable.
Lao monstruosidad humana la podremos observar durante toda la novela. Los experimentos realizados en mujeres buscando la cura para la histeria femenina, entre otras enfermedades. Estas pacientes eran elegidas principalmente por ser esclavas, vendidas por sus familiares. Un rasgo común es que no se les consideraba ciudadanas estadounidenses puesto que llegaban de Europa a cumplir un contrato que bien pudiera durar toda su vida. Mujeres que nadie reclamaría y que sus cuerpos serían desaparecidos.
Oates explora los límites de la depravación humana, difuminando la frontera entre el monstruo y el ser humano al experimentar con mujeres enajenadas las posibles curas.
Observamos el poder y el control que el doctor Weir desea y que se convierte en una obsesión por dominar a sus víctimas y que es un reflejo de la sociedad de esa época en donde los varones poseían el control total de la familia. El narrador de la novela nos permite adentrarnos a los pensamientos del doctor y así observar su desarrollo psicológico, su entorno familiar y su búsqueda de reconocimiento social.
La novela invita a reflexionar sobre la naturaleza del mal y sobre cómo, este, puede originarse en la mente de una persona aparentemente común y piadosa ya que el doctor se sentía guiado por la divinidad. Encontramos pasajes bíblicos y menciones a la religión que el profesa.
Desde su publicación, Carnicero ha generado opiniones divididas. Mientras que ciertos sectores de la crítica elogian la valentía y profundidad psicológica de la autora, otras personas consideran que la novela resulta excesivamente perturbadora o explícita. Sin embargo, es innegable que Oates logra plasmar una obra que no deja indiferente, impulsando al lector a cuestionar los límites tanto de la humanidad como de la literatura.
Carnicero es una obra que desafía al lector, tanto por su temática como por su estructura narrativa. Joyce Carol Oates reafirma así su capacidad para explorar el lado más oscuro del ser humano, ofreciendo una novela compleja, provocadora y de notable intensidad. Si bien no es una lectura apta para todas las preferencias, constituye una pieza esencial para quienes desean comprender los abismos de la mente humana y los límites de la ficción literaria.
Datos interesantes000
Novela inspirada en hechos reales
La novela aborda temas complejos como la ética médica y el racismo
El lector se convierte en còmplice