Una amiga artificial o la espiritualidad de la máquina
María Eugenia Galindo M
Sir Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki el 8 de noviembre de 1954. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2017, el es un escritor británico de origen japonés que escribe en lengua inglesa. La novela Klara y el Sol (2021) es una obra profundamente conmovedora y reflexiva que describe las complejidades emocionales, sociales y éticas de una sociedad que depende cada vez más de la inteligencia artificial. A través de la perspectiva de Klara, una “Amiga Artificial” (AA) vemos interrogantes sobre la tecnología y su relación con el alma humana desde una óptica inocente y profundamente observadora.
La novela está narrada desde la voz de Klara, quien es un robot diseñado para ser compañero de niños y adolescentes. Ella es una inteligencia artificial que observa el mundo con atención, sensibilidad y una especie de esperanza casi espiritual. Desde el inicio de la novela, cuando Klara se encuentra en una tienda esperando ser elegida por algún niño, hasta su vida posterior con Josie, una niña enferma que la compra como amiga de compañía, ofrece una visión del mundo marcada por su propia lógica, basada tanto en aprendizaje como en intuición emocional
A diferencia de muchas representaciones de IA en la literatura y el cine —frecuentemente asociadas con el dominio, la amenaza o la frialdad— Klara encarna lo contrario: es un ser diseñado para cuidar, observar y comprender. Esto convierte a su inteligencia en algo cercano a la devoción, lo que provoca en el lector una empatía inusual hacia una entidad artificial.
Klara está perfectamente diseñada ya que su ignorancia y su aprendizaje constante reflejen también la forma en que los humanos lidiamos con el misterio del otro y con la incertidumbre del mundo. Observamos cómo se invierten los papeles entre lo humano y la IA: Klara, una máquina que se convierte en el personaje más humano de esta historia, mientras que los humanos se ven carentes de empatía.
La AA presencia una humanidad que se deshumaniza en su búsqueda de eficiencia, éxito y seguridad. Josie, su joven dueña, sufre una enfermedad derivada de la modificación genética, lo que plantea preguntas éticas profundas: ¿vale la pena modificar la esencia humana por una supuesta ventaja? ¿Puede una IA como Klara llenar los vacíos que dejan los humanos ausentes o emocionalmente incapaces?
Uno de los aspectos más fascinantes del uso de la inteligencia artificial en la novela es la dimensión espiritual que Klara desarrolla. Aunque no tiene una religión ni una programación explícita sobre creencias metafísicas, Klara desarrolla una forma de fe en el Sol como entidad dadora de vida. Le reza, le suplica y cree que su energía puede curar a Josie. Esta fe, más que simple programación, sugiere una capacidad para la esperanza que se asocia normalmente con lo humano
Este detalle subraya una paradoja central de la novela: mientras los humanos se vuelven más fríos, racionales y desconectados emocionalmente, Klara —una máquina— aprende a sentir, a esperar, a amar. Su espiritualidad se convierte en un acto de resistencia frente al pragmatismo impasible del mundo que la rodea. Este desplazamiento de la interioridad humana hacia la IA plantea preguntas provocadoras: ¿Qué nos hace verdaderamente humanos? ¿Es la conciencia, la empatía, la capacidad de sacrificio o simplemente la biología?
La novela está ambientada en un futuro que no se aleja mucho del presente. Los avances tecnológicos han permitido la existencia de seres como Klara, pero también han generado nuevas divisiones sociales. Los “no mejorados” tienen un futuro limitado, los “mejorados” están bajo presión constante para rendir, y los adultos viven atrapados entre la nostalgia y la ansiedad. En este contexto, la IA se presenta como una solución práctica pero también como un síntoma de una sociedad que ha perdido el afecto y el cuidado.
Klara se convierte, así, en testigo y víctima. El uso de la IA por parte de los humanos no siempre es benigno. Hay momentos en la historia en los que se explora la posibilidad de usar su modelo de pensamiento y emociones para recrear o sustituir a humanos perdidos. Este dilema ético, que recuerda a los debates contemporáneos sobre el “uploading” de conciencia o la clonación digital, pone en juego la esencia misma de la identidad: ¿se puede transferir un alma? ¿Puede una IA ser verdaderamente un “otro” o solo una imitación perfecta?
Klara y el Sol es una novela profundamente triste y hermosa. Kazuo Ishiguro no escribe una distopía al uso, sino una meditación melancólica sobre lo que significa amar, cuidar y ser sustituible. El uso de la inteligencia artificial no es un simple recurso de ciencia ficción, sino una herramienta narrativa para explorar la ternura en su forma más pura. Klara, al final, no es solo una AA, sino un símbolo de todo aquello que la humanidad ha perdido en su afán de progreso.
Datos interesantes
Nunca me abandones es la major novela de ciencia ficción de 2005
Libros convertidos en películas
Nunca me abandones se convirtió en una de las 100 mejores novelas en idioma inglés publicadas entre 1923 y 2005.
La canción mas triste del mundo 1993
Lo que queda del dia 2003
Never let me go 2010
Living 2022
Próximamente Klara y el Sol
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