Justicia
Johnny TV es un vato de aquellos de barrio bravo y de respeto, se gana la vida acarreando cosas de aqui para alla y nadie le dice que hacer
Johnny es uno de los miles de millones cuyas emociones son reguladas por su HyperDream™
Lo que su licencia de uso de su HyperDream™ le permite experimentar en terminos de sensaciones no le interesan, todo le parece gris y ordinario, necesita emociones reales desas de las gentes de antes
Cada que puede se cuela a las instalaciones de los videoprogramadores y los recolectores de emociones, ellos siempre tienen las mejores emociones, en el mercado regular con su salario sólo puede conseguir cosas secas y frias, satisfacción cristiana, el trabajo que eleva, el calor que se siente cuando pagas impuestos y el diezmo, necesita cosas mas fuertes
Pero el placer del mete y saca se terminó, ya surco de aquí para alla toda la sensirred sexual “gratuita”, de arriba a abajo, exhibicionismo, voyeurismo, amateur, milf, hermanastra, madrastra, profesora, encargada de hotel, de restaurante, de caja, de aeropuerto, policia, ladrona, política, presidenta, deso ya no queda nada
Sabe que aquí en el mercado de los videoprogramadores puede encontrar lo que busca, pero incluso en este lugar lo bueno cuesta, y las emociones más solicitadas, la euforia, la paz interior, la unicidad con el universo, el nirvana, propósito, son servicios de suscripción que cuestan tu sueldo anual, así que solo puede acceder a lo más bajo; lujuria, furia justificada, adrenalina, pánico, curiosidad morbosa.
Su amigo Pepe le había hablado de los sensivids del bajo mundo, de esos de los que no te ofrecen sino que tienes que preguntar, de los que se venden bajo el agua en los pasillos por donde sacan la basura, sus amigos han probado esos y dicen que son mejores que la piratería barata, eso es lo que quiere Johnny.
Escogió un local medio escondido donde se sintió seguro e hizo el trato, el vendedor lo trató con asco pero bien que recibió su dinero.
Johnny se llevó su disco duro lleno de sensivids tomados de criminales, pudo sentir como asaltaba tienditas y salía disparado en motocicleta, como acechaba personas desde las sombras para alcanzarlas y atacarlas, vivió ser un guerrero en el desierto manejando una torreta sobre un vehículo blindado improvisado mientras destruyen una aldea en la noche y es aniquilado días después por misiles aire-tierra, los sentimientos lo ahogaron, sintió las adulteradas sensaciones proporcionadas por experiencias vicarias comprimidas y descomprimidas ad nauseam, aún así fué suficiente para él, hasta que dejó de serlo.
Cada vez pagaba más y más por vivir esas sensaciones que su HyperDream le negaba, ni siquiera podía preguntarse como era la vida de antes cuando la gente podía sentir lo que su cuerpo produjera, hasta para eso tendría que incrementar su suscripción mensual, usó parte de su “tiempo de productividad laboral” asignado por su aparato para pensar en formas de conseguir más dinero, lo único que sabe hacer es acarrear cosas, así que decide acarrearlas para algunos de los empleadores que permanecen en la informalidad y no han querido ni han podido ser convencidos de adentrarse tanto en el uso de sus HyperDreams.
Así vive ahora Johnny por el momento, de día trabaja como cargador, de noche trabaja de cargador de bienes mal adquiridos, apócrifos o prohibidos, así fué que empezó a darse cuenta de una cosa, comienza a sentir algo, algo que su HyperDream no debía permitirle, la sombra de una sensación de orgullo y satisfacción por el riesgo tomado y remunerado
Si hubiera pagado por el paquete de deducción e introspección en la HyperStore, habría notado que su cerebro se adapta para responder a esos estímulos, reescribiendo los caminos neurales inhibidos por el HyperDream, pero solo podía sentir aquello para lo que era entrenado, solo podía sentir la emoción de hacer algo prohibido, la adrenalina de casi ser descubierto, el poder que puede tener sobre los demás.
Pero el HyperDream lo alcanzaba a donde llegara, las emociones recién recuperadas eran reprimidas de nuevo, con la poca autonomía que le queda Jonny decide ir con los meros buenos, los hackers que consiguen los sensivids, ellos deberían poder impedir que esto siga pasando.
Minutos de preguntar lo dirigen a los talleres underground en la vieja ciudad, en callejones de chatarra los hackers trabajan todo el día en la clandestinidad, surtiendo a sus selectos clientes de todo lo que sus dueños digitales les han negado
Le explican a Johnny que pueden hackear su dispositivo y su cerebro, ahora podrá experimentar las sensaciones que genere su cerebro, pero tendrá que aprender a generarlas, esto lo sumió aún más en el uso de los sensivids piratas de recuerdos criminales
Otra vez aprendió a disfrutar la sensación de someter a sus presas desprevenidas, de cometer atentados terroristas contra decenas de personas que no lo sospechan, vivió enfrentamientos con fuerzas públicas tratando de contrabandear mercancía ilegal, despedazó a rivales con tortura calculada y despiadada, pronto dejó de sentir saciedad con eso
Para comprar sensaciones más caras e intensas, tuvo que esforzarse mas en su empleo “informal”, ya no solo se dedica a transportar mercancías, sino a hacer tratos, a adquirirla, pronto se prestó para dar mensajes y hacer los golpes, ahora el mismo vende algunos de sus recuerdos en el mercado negro
Los nuevos sensivids son más preciados para él, recuerdos de asesinos en serie, orgías rituales en las que sacrifican personas, donde las caras de los participantes fueron distorsionadas, cruentos crímenes de guerra, abuso sexual y homicidio, nuevamente se acercaba a su límite de satisfacción.
Está decidido, algo tiene que hacer, algo tiene que ver, que sentir, entonces deja sus trabajos, decide vivir la realidad de esas sensaciones que ha enseñado a su cerebro, elige cometer esos crímenes, sabe que hacer, uno de los hackers le dijo donde conseguir armas así que eso hace.
Ya le dió varias vueltas en su cabeza, necesita sentir otra vez, pero de verdad, la gente a su alrededor no vive, solo siente lo que sus HyperDreams les permite, tal vez no sientan el dolor, tal vez su familia ni los extrañe, sabe que se engaña, sabe que quiere que sientan, así su poder sería más grande
Está decidido, será esta noche, armado y alterado sale en su van y se dirige al centro urbano, por estas fechas se les permite a la gente sentir cosas buenas para animarlos a gastar sus tan preciados ahorros, el momento es ahora, hay una multitud enfrente y están todos indefensos, sale de su van y empieza a disparar, al nunca haberlo hecho antes no pudo ni controlar su arma, destrozó varias ventanas y daño algunos vehículos, pero la respuesta de las fuerzas del orden fue rápida, en menos de dos minutos llegaron policías armados y le dispararon, al haber sido neutralizada la amenaza se le dejaron caer al moribundo Johnny y lo molieron a golpes y patadas.
A los pocos días llega alguien a una tienda en un pasillo por donde sacan la basura en el mercado de electrónicos de los videoprogramadores, pide algo reciente y le explican:
“Este es de antier, es de un policía que le dispara al pendejo que quiso balacear el mercado navideño, a esta sensación le llaman… Justicia”