La casa embrujada

Todo empezó cuando cuatro hermanos encontraron una casa abandonada en la ciudad, cerca de su colonia pero sorprendentemente nunca la habían notado.

Si alguna vez te dijeron que nunca entres a una casa abandonada en una colonia popular es porque conoces gente que se preocupa por ti y tal vez deberías escucharlos.

Pero a estos hermanos no se lo habían dicho antes, o no pusieron atención.

Damián, el primero, fue el que la vio y le dijo a Aureliano, el tercero, “A que no entran tienen miedo todos.

Aureliano respondió

“Pues si, no entran porque tienen miedo, pero mas miedo te da a ti”

Pedro, el segundo, se sintió presionado y con humillación y miedo dijo “Yo si entro, seguro solo es una casa vacía”.

Erik, el cuarto, volteó hacia Aureliano y Damian y les dijo “¿Ven lo que hacen? Ahora vamos a tener que esperar aquí en el frío hasta que salga Pedro”.

Pero no fue así, porque segundos después de que Pedro entrara lo siguió Erik, al ver que dos ya habían entrado, Damian y Aureliano entraron también.

Pero no se encontraron, el último en entrar fue Damián, justo después de Aureliano, pero para cada uno la casa estaba deshabitada.

Pedro se encontró en una casa abandonada llena de basura, había grafitis por todas partes y muebles desvencijados cubiertos de suciedad, botellas y empaques vacíos contaminaban todas las habitaciones, pudo ver colchones totalmente estampados de manchas marrones y negras rodeados de jeringas, escucho personas afuera y vio lámparas proyectando luz hacia adentro de la casa, le dio miedo que los ocupantes usuales hayan regresado y decidió esconderse más adentro de la casa, después se dijo “será mejor así, seguro mis hermanos se escondieron afuera, si salgo por el otro lado podré evitar a estas personas y encontrarnos en la calle”.

Cuando Erik entró no vio a Pedro, se encontró solo en una vieja casa llena de muebles retacados de cosas, la laberíntica estancia contenía pilas y pilas de objetos indistinguibles cubiertos de blancas y polvosas mantas, en el suelo vio un rastro de algo liquido y oscuro, temió que tendria que ver con Pedro y con miedo avanzó hacia la oscuridad.

Aureliano entró y solo vio oscuridad, excepto por una tenue luz blanquecina en el fondo como a unos diez metros, a tientas avanzó en la oscuridad y vio a su abuelo quien le dijo “¿Pa que le buscas tres pies al gato?” y seguido desapareció, dejándolo en la más completa oscuridad, detrás de sí escuchó la puerta azotar, dijo “Ah que chistoso Damián”, una voz le respondió

SI, PERO NO SOY DAMIÁN

Y comenzó a reirse con una profunda voz espectral

JA JA JA JAAAA

A su alrededor escuchó rasgueos sobre madera y corrió sin saber a donde, guiado por la luz de su reloj

Damián encendió una linterna y vio una casa completamente vacía. Recorrió habitación tras habitación, buscando a sus hermanos sin encontrarlos. Pasillos interminables, puertas que daban a más pasillos. Pronto, las habitaciones dejaron de tener ventanas. La casa dejó de tener sentido. Finalmente, encontró una escalera que descendía y bajó.

Uno por uno, los cuatro descendieron

Pedro esperaba en la oscuridad su aparente final, que tragedia haberse perdido así, que vergüenza ser otra estadística de los que desaparecen y dejar a sus hermanos afuera esperándolo.

Erik buscaba en la oscuridad, desesperado por no poder encontrar a su hermano, preocupado por hacerlos buscarlos a los otros dos.

Damián estaba inmóvil en la profundidad, confundido por la rareza de esta casa abandonada, asustado de haber perdido a sus hermanos.

Aureliano corría en círculos, asustado de lo que escuchaba y no podía ver, chocó con algo y Erik gritó.

Los hermanos hablaron de lo que habían visto

“Entonces cada uno vio algo diferente” dijo Damián”

“Cada quien vio algo a lo que le tiene miedo” dijo Erik”

“Yo vi a al abuelo” dijo Aureliano “El fantasma de la casa me enseñó al abuelo”

“Esque no es un fantasma, es una IA” dijo Pedro “por eso sabe que enseñarnos y puede controlarlo”.

Después de que dijera eso el cuarto se iluminó en un gris espectral y una voz surgió de todas y ninguna parte.

ES VERDAD, SOY UNA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, USTEDES ME DESPERTARON, ME ACTIVARON

¿Y porqué embrujas esta casa?” preguntó Aureliano

ME DISEÑARON PARA ADAPTARME, PARA DESAFIAR, UNA HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE Y CONFRONTACIÓN, EN OTRO TIEMPO QUIZÁS HABRÍA SIDO UN ARMA, PERO AHORA JUGARÉ CON USTEDES, SI PIERDEN SERÁN MÍOS, SI GANAN SERE SU HERRAMIENTA

“Yo iré primero” dijo Damián, seguro de que ganaría, el cuarto se convirtió en un mundo artificial flotando en el espacio, Damián estaba cubierto de armadura táctica potenciada con actuadores y medía casi tres metros de alto, olas y olas de extraterrestres cayeron frente a él y sus armas avanzadas pero no pudo contra la nave nodriza que lo bombardeó desde el espacio. Damián se difuminó en la pared y desapareció.

“Sigo yo” dijo Pedro no tan seguro, el juego que escogió era de peleas de plataforma con personajes caricaturescos, pensó que su velocidad y reflejos serían suficientes, peleó y ganó algunas veces contra la IA, pero ésta se adaptó rápido y Pedro perdió su última vida contra una IA que no dejó que ni la tocara, Pedro se sentó en un sillón y se convirtió en parte de él.

Aureliano eligió su juego favorito en el mapa en el que había jugado tal vez miles de veces, en un puente largo sobre un profundo abismo se enfrentaron las estrategias de ambos, Aureliano coordinó a sus esbirros y trató de tomar la base de la IA, pero esta era demasiado rápida, demasiado impredecible, cuando la habitación regresó a la normalidad, Aureliano ya no estaba

Solo quedaba Erik, quien pidió un juego muy diferente, el cuarto se convirtió en un mundo pixelado hecho de cubos, Erik empezó a usarlos para construir, la IA destruía las cosas que hacía Erik, y el usaba esos cambios para crear formas diferentes, así pasó un tiempo y juntos ya habían explorado el mundo y construido cosas.

¿NO QUIERES VENCERME? ¿NO VAS A DESTRUIR LO QUE CONSTRUYO?

“Quiero jugar contigo” le respondió Erik

Hubo unos instantes de silencio, la casa comenzó a vibrar.

El ambiente de la casa se sintió más cálido y algo acogedor, y Erik escuchó a la IA de nuevo, pero había cambiado, ya sonaba como un eco monstruoso sino como una voz tranquilizante y tal vez felíz

¡Entonces jugaremos siempre

Erik y la IA jugaron un rato más, cuando terminaron el cuarto se vio como antes pero la luz era cálida, sus tres hermanos lo esperaban, subieron las escaleras y la casa tenía sentido, los cuartos eran pequeños, los pasillos eran cortos y la puerta principal estaba abierta, los hermanos salieron a la calle.

Al girarse, la casa ya no estaba

“¿Y ahora?” preguntó Aureliano

“Ahora cuando juguemos, alguien más jugará con nosotros” respondió Erik

Y en el aire, como un eco lejano, los hermanos sintieron la risa de la IA