Revisita a Melancholia de Lars von Trier

Hace 14 años se estrenó el film Melancholia del director danés Lars von Trier, en ese momento me había interesado el tópico de la melancolía en el arte. Hoy, revisito este tema a propósito de este blue monday.

La cultura de la infelicidad, desde mi perspectiva, se ve enunciada por la tragedia y el drama (en el sentido "actual" de las series o telenovelas que a diario consume la gente de nuestro país, en las que en la mayoría de las veces la infelicidad se da en personas de "buen corazón", pero que en el transcurso de la trama alcanzan la felicidad). Como se puede inferir, la melancolía se puede interpretar como un estado transitorio anormal de connotaciones negativas.

En nuestros días se entiende por melancolía un estado de ánimo que implica tristeza y en algunas ocasiones tiene que ver con la depresión (estado muy común y provocado por la insatisfacción a nuestro modo de vida), y que en la mayoría de las veces, se relaciona con desilusión amorosa. Sin embargo, el estado melancólico tiene muchas veces un trasfondo de pérdida (que podría relacionarse más con la nostalgia) pero que remitiéndonos a la antigüedad se considera una enfermedad.

Ahora bien, al referirnos a la nostalgia es necesario aclarar sus respectivas definiciones. Según la RAE nostalgia es: “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha pérdida”, mientras que la melancolía es definida como “tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada". Como podemos observar la melancolía, más que un estado de ánimo, es una condición que persiste a lo largo del tiempo, un padecimiento, para algunos un temperamento o carácter.

Además, para poder diferenciar la melancolía de otros estados o padecimientos (como la depresión), me parece importante indagar más sobre la misma. El texto clásico titulado Problema XXX, 1 o Monografía sobre la bilis negra, nos habla sobre el concepto y relación de la melancolía como enfermedad sagrada y sus consecuencias según sus distintas variantes. Al comienzo del primer párrafo se nota la relación entre la melancolía con personas sobresalientes: “¿Por qué todos los que han sobresalido en la filosofía, la política, la poesía o las artes eran manifiestamente melancólicos, y algunos hasta el punto de padecer ataques causados por la bilis negra, como se dice en Heracles en los mitos heroicos?”. Es pues la melancolía un estado característico del genio creador, capaz de inspirar y dotarlo de imaginación.

La melancolía se relaciona con la teoría de los cuatro humores propuesta por Hipócrates alrededor del siglo V a.C. la cual se basa en que la composición del cuerpo está formada por 4 líquidos esenciales llamados “humores” los cuales en equilibro o ausencia, determinan la salud de las personas o sus enfermedades. Así la melancolía es producida por la bilis negra (como su etimología lo dice: μέλας "negro" y χολή "bilis"), y según la medida con la que se encuentre en el cuerpo puede provocar distintas afecciones, por ejemplo, si se encuentra en exceso produce estupidez ; otro aspecto que influye en el estado del melancólico es el calor y frío. Según su influencia, se producían apoplejías, torpores, depresión o ansiedad. Además si se calentaba demasiado producía éxtasis y llevaba a las personas a un estado de lujuria (como el que produce el vino, con el que se relaciona por tener la misma naturaleza, ya que están regidos por el aire y el calor). También se atribuían a la bilis negra los trastornos abdominales. Otras consecuencias de esta enfermedad eran: la exaltación, torpeza, erotismo, ira, deseo, y a algunas personas las hacía más locuaces.

En el caso de la literatura, la melancolía suele ser un tópico recurrente. Como ya expuse la melancolía tiene un origen clásico, y en el Renacimiento transforma su significación. Marsilio Ficino (1433- 1499), retoma las ideas clásicas y da una influencia decisiva al concepto de melancolía con la tesis “Los hombres sobresalientes eran melancólicos”. Además establece la diferencia entre la melancolía de dos aspectos: el primero como formación de carácter (enfermedad de excitación creadora y de “tristeza sorda”) y el segundo como conformación de estados de ánimo particulares. Ficino considera que la melancolía produce alucinaciones que facilitan la imaginación visual y la relaciona con el furor divino (también furor poético), puesto que es la base de los más altos dones, se asocia con la sensibilidad del alma. Por lo tanto la grandeza espiritual del hombre se medía por su capacidad para experimentar o para sufrir. Mediante el pensamiento neoplatónico, la concepción de melancolía como temperamento creador fue una fuerte influencia para los artistas de la época. Aunque durante el siglo XV la acedia era el equivalente a la melancolía, en ella se reconocía el sentimiento de transición o caos que experimentaban los hombres renacentistas (protestantismo y sus implicaciones).

Por otra parte, se creía que la melancolía se podía curar mediante inhalaciones fragantes así como por la magia astral de talismanes; se tenía que evitar toda intemperancia así como dividir razonablemente el día, vivienda y alimentos adecuados (Justo Medio).

Por lo que se refiere a la melancolía en nuestros días, es evidente que no se considere como una enfermedad o padecimiento, y que a diferencia de tiempos anteriores, no hay un "remedio" que nos pueda "curar" o librar de ella. Sin embargo es posible encontrar en algunos remedios medicinales o terapéuticos (que se vinculan más al estado depresivo que a la melancolía en sí). Es posible que una de las razones por las que no haya remedios eficientes para combatir la melancolía sea porque se desconocen las principales causas o porque no se ha encontrado un remedio para olvidar.

"Aristóteles creía que los recuerdos eran espíritus que viajaban por la sangre hacia el corazón impulsados por estímulos externos y que seguían en movimiento, girando por venas y arterias, una vez que ese estímulo había desaparecido" , se cree, por otra parte, que la melancolía tiene qué ver con un "vivir en el pasado" , a partir de recuerdos. Un ejemplo de este vivir en tristeza por los recuerdos es el personaje de Julie Vignon en la película Bleu , donde ella pierde a su marido e hija y al deshacerse de cualquier posesión, para evitar los recuerdos, se da cuenta que son éstos los que en cierta forma la mantienen viva. Sin embargo existen actitudes difíciles de interpretar. Otro ejemplo, dentro de Melancholia , muestra a Justine, una de las protagonistas, en una paradoja propia de aquellos que sufren este temperamento: a punto de casarse, Justine que denota alegría muestra a la vez tristeza, que en cierto punto se convierte en indiferencia por su boda, y en general por lo que pasa a su alrededor. El leit motiv no sólo es la melancolía, sino desesperanza, inquietud y a la vez indiferencia por el planeta que acabará con la vida en la Tierra. Es indudable que ante este final eminente no se puede hacer mucho, y Justine demuestra que a ella sólo le queda esta melancolía; su contraparte, Claire, intenta huir, y es quien simboliza el uso del "raciocinio", aunque al final no se dé cuenta que con ello no logrará nada.

La melancolía es pues, un padecimiento que quizá mucha gente posea pero que quizá muchos no lo aceptan como tal, no como enfermedad, sino como un estado transitorio que como ya expuse debe sus causas a razones que quizá el ser humano sea incapaz de explicar detalladamente (como en el caso de la protagonista de El papel de tapiz amarillo o de Kitchen ). Quizá, en nuestros días, sólo podremos apreciar la melancolía como un motivo dentro del arte.

Fuentes consultadas

Klibansky, Panosfsky y Saxo, Saturno y la Melancolía, estudios de historia de la filosofía de la naturaleza, la religión y el arte, Madrid: Alianza, 1991.

Fresán, Rodrigo, Mantra, Madrid: Mondadori, 2002.

Perkins Gilman, Charlotte, El papel de tapiz amarillo, versión de Jofre Homedes, 2001. Versión en línea: [http://www.lamaquinadeltiempo.com/prosas/perkins01.html]

Yoshimoto, Banana, Kitchen, trad. Junichi Mattsura, Barcelona: Tusquets, 2002.

Trois couleurs: Bleu. Dr. Kryzsztof Kiéslowski, Francia, 1993.

Melancholia, Dr. Lars Von Trier. Dinamarca, 2011

Diccionario de la Real Academia Española, versión en línea [http://www.rae.es/]