La poesía como vía de ascenso al absoluto: bosquejo comparativo entre San Juan de la Cruz y Juan Ramón Jiménez

A través de la comparación del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz y la obra de Juan Ramón Jiménez (La Soledad Sonora), indagaré cómo la poesía puede ser un medio que nos permite buscar el conocimiento de lo incognoscible.

La poesía para Juan Ramón es una experiencia, un estado, es decir, «la forma espontánea, desinteresada, voluntariamente decidida en que la totalidad (“cielo”, “estrellas”) se desvela al poeta en su relación con la realidad (“flores”, “mundo”)» . Por lo tanto en primer lugar se establece que la poesía es una experiencia que nos remite a una realidad cercana

Por lo tanto se guarda una estrecha relación entre lo real y lo imaginado. Considero que la poesía es el medio que San Juan eligió para dar a conocer su ascenso y no sólo como una doctrina, sino también Por otra parte, y citando a poetas simbolistas, encontramos que son los símbolos el medio que nos lleva a las sensaciones: “si el símbolo sirve para sugerir una sensación, una presencia evocada que encarna en la imaginación del lector, contemplando lo iniciado por el poeta, el poder de sugerencia de la imagen será mayor cuanto más numerosos los planos de la realidad aludidos en ella. Tal diversidad es riqueza y establece una relación pro

porque es a través de la poesía, de la palabra, que podemos conocer el mundo desde una perspectiva auditiva, sentido que es primordial en el pensamiento de San Juan. Así también a lo largo de la obra de Juan Ramón se establece que la labor del poeta consiste en la búsqueda de las palabras que nombren correctamente la realidad.

La poesía en sí, al ocupar distintas figuras retóricas como las metáforas, se convierte en un texto de múltiples significaciones, lo cual nos remite a las paradojas, que son un elemento clave de la mística. ¿Cómo conocer lo que puede ser y no ser? La poesía, a través de su subjetividad, puede ser o no entendida, es decir, funge como un límite de conocer lo incognoscible, y es quizá también por esto que la poesía fue la expresión que San Juan eligió para plasmar su doctrina, pues aunque dejó las explicaciones sobre su obra, la posibilidad de varios significados e interpretaciones puede relacionarse con la “gracia” que dios ha dado a cada uno de nosotros para poder acceder a él, tanto como entidad de la que se habla como la entidad en sí misma.

Así, al llegar a la completa ascensión o estado con el absoluto, pasamos de ser un ente alejado a encontrarnos en el mismo nivel, una especie de unión que se considera una “participación” (pues hemos de recordar que no se puede poseer el mismo nivel como tal), en este estado es cuando se dice que le conocemos. Así en Animal de fondo, el poeta nos habla de que se sumerge al mismo nivel que dios: “Pero tú, dios, también estás en este fondo/y a esta luz ves, venida de otro astro/ tú estás y eres/lo grande y lo pequeño que yo soy…” (vv. 6-9)

Dentro de esta serie de paradojas, y continuando con la importancia de lo auditivo, la lectura puede ser también una paradoja, pues nos ofrece dos posibilidades: en una lectura en silencio significaría la ausencia de cualquier sonido que sin embargo escuchamos en nuestra propia voz al leer para nosotros; y en una segunda posibilidad una voz que nos lee para nosotros y que en el caso de la poesía cuenta con la musicalidad de la rima. Por lo tanto, la poesía en este sentido, tanto en voz alta como en silencio recurre a una introspección de nuestro ser, de nuestra voz en nuestra mente y sobre todo de nuestros recuerdos.

Una de las cuestiones fundamentales para poder entender a la poesía como creadora de experiencias es que accede a la memoria. San Juan como Juan Ramón recurren a las sinestesias en las que no solo atienden a nuestra imaginación sino que también evocan a nuestra memoria las experiencias pasadas, y que en algunas ocasiones van ligando con entidades abstractas, así la “música callada,/la soledad sonora,/ la cena que recrea y enamora” (vv. 74-76 ) o más adelante: “..aspira por mi huerto/ y corran sus olores” (vv.84, 85), son símbolos que nos remiten a imaginar un tipo de experiencia, por una parte a desentrañar la relación entre una entidad (abstracta o no) y otra que no podría ligarse como tal, como el oxímoron; y que además recurre a nuestras experiencias pasadas para evocarlas al momento de la lectura.

Se habla entonces de una relación entre el poeta, el mundo, la palabra y el lector que se hace evidente en el trabajo del poeta al interpretar el mundo, y en este caso de interpretar, plasmar y dar a conocer su “experiencia mística”: “para captar esta visión necesita el poeta una lengua que no esté arraigada en el discurso de lo racional, de lo que llamamos real; necesita un lenguaje que pueda expresar estas esencias, lo arcano, infinito de su nuevo acorde con la verdadera e ideal realidad. … de esta manera Juan Ramón simbolista con dejos románticos, nos evoca su propia vía purgativa hacia su vía unitiva estético-mística en su propio libro de Rimas…” .

El poeta no sólo crea a partir de palabras sino que también recrea el lenguaje a partir de las distintas figuras retóricas, y es así como la poesía se convierte en un vehículo para acceder al conocimiento de Dios, de una especie de realidad alterna que está codificada para no ser entendida y que sin embargo se encuentra al alcance de cualquiera. Siguiendo el principio del dinamismo divino, la poesía a través de sus múltiples significaciones y de ser en sí misma una paradoja sobre el entender o no entender se podría considerar un fenómeno cíclico que alude al hecho mismo de ascensión y descenso de nuestra alma con el absoluto.

Así, se establece a la poesía como una vía admisible al conocimiento del Uno, ya que sus características tanto “contemporáneas” (desde la visión de un poeta del siglo XX) como medievales (hemos de recordar las influencias medievales en San Juan), del poeta del siglo XVI remiten a una reflexión en torno a la unión con Dios. Por último, me parece interesante destacar el contexto de ambos, pues mientras uno se encontraba en un periodo de contrarreforma y cuestionamiento de la iglesia, el otro se encontraba en los albores de la Guerra Civil; es decir, ambos se ubicaron en tiempo de crisis, y es gracias a su obra que podemos conocer algunas de las inquietudes del ser humano: encontrarse en un estado de “soledad” absoluta. Puesto que hablar de esto sería entrar en otros temas, puedo concluir con la importancia que adquiere la poesía en ámbitos estrictamente místicos, pues funge como fuente de conocimiento.

1.Alfonso Segura, Carmen. De poética en verso, Juan Ramón Jiménez, España, Universidad de Sevilla: 1996, p. 18.
2.Guillón, Ricardo. Estudios sobre Juan Ramón Jiménez, Buenos Aires: Losada, 1960, p. 161.
3.Jiménez, Juan Ramón, Pájinas escojidas, edición de Ricardo Guillón, Madrid: Gredos 1986, p. 214
4.Todas las citas de Cántico Espiritual: De la Cruz, San Juan, Cántico Espiritual, prólogo de Gabriel de la Mora, México: Porrúa, 1973, p.259/
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5.Jiménez, Juan Ramón, Poemas Escogidos, Edición de Richard A. Cardwell, Barcelona: Vicens vives, 1994
Bibliografia

Alfonso Segura, Carmen. De poética en verso, Juan Ramón Jiménez, España, Universidad de Sevilla: 1996.

De la Cruz, San Juan, Cántico Espiritual, prólogo de Gabriel de la Mora, México: Porrúa, 1973.

Guillón, Ricardo. Estudios sobre Juan Ramón Jiménez, Buenos Aires: Losada, 1960.

Jiménez, Juan Ramón, Pájinas escojidas, edición de Ricardo Guillón, Madrid: Gredos 1986

Jiménez, Juan Ramón, Poemas Escogidos, Edición de Richard A. Cardwell, Barcelona: Vicens Vives