El Oso de la Encantada

El estado de Coahuila es el principal productor de carbón en México, y uno de los estados con mayor presencia en la industria minera. Además, es conocido por su gran biodiversidad compuesta por una gran variedad de especies de flora y fauna, entre las que se encuentran zorros del desierto, perritos de las praderas, ciervos, pumas y osos negros. En la zona norte de Coahuila, en las minas de la Encantada y la Sabina, vive un oso en particular, al que los pobladores llaman cariñosamente “El Oso de la Encantada”, por la mina que lleva el mismo nombre.

Este oso negro ha tomado popularidad en la región

debido a un curioso hábito que ha adoptado desde hace más de seis años. Debido al desplazamiento de especies que lamentablemente se ven forzadas a aceptar los animales silvestres de todos los lugares con zonas pobladas o en crecimiento, los avistamientos de dichos animales en zonas semi-rurales o urbanas ha aumentado considerablemente en los últimos años. La falta de alimento en su limitado espacio los obliga a adentrarse en la ciudad, o desplazarse cada vez más para encontrar sustento. Es por esta razón, que el protagonista de esta nota se ha visto en la penosa necesidad de pedir “aventón” a sus vecinos con vehículos motorizados, para hacer más eficiente este desplazo.

El Oso de la Encantada pide “ride” a los mineros de la zona.

¡Por supuesto! ¿Por qué caminar cuando se puede viajar cómodamente en la cajuela de una pick-up?

Los habitantes de la zona aseguran que desde que era un osezno el Oso de la Encantada se dejaba ver por el pueblo, husmeando en los botes de basura y viendo qué podía llevarse como bocado. Los vecinos, por su parte, lo miraban con asombro, pero nadie jamás hizo algún intento de hacerle daño, por lo que el oso desde edad temprana se acostumbró a una convivencia pacífica pero cautelosa con los humanos.

Además, los trabajadores lo veían caminando a la orilla de la carretera entre el pueblo y la mina, recorriendo el mismo camino con frecuencia.

No se sabe muy bien cómo inició, pero por todos es bien sabido que cuando el oso está parado a la orilla del camino es probable que esté esperando pacientemente al próximo buen samaritano con una camioneta con caja, que se detenga y le eche una mano para continuar su viaje.

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En todo el tiempo que se ha producido este curioso fenómeno, nunca ha habido reportes de que el Oso de la Ensenada se haya portado agresivo o desconfiado. Incluso hay videos en los que algunos perros intentan alejarlo, pero el oso no está interesado en asuntos conflictivos. Simplemente los mira, espera, y continúa su camino.

A los habitantes tampoco les parece un problema: lejos de eso, le dan comida cuando tienen algo a la mano (las tiendas incluso le dan golosinas) y siempre se ofrecen gustosos a llevarlo hasta alguno de los puntos en los que normalmente pasea. El oso simplemente espera en la caja a que se detenga la camioneta, y se baja a seguir con su vida diaria, en convivencia armoniosa con los demás.

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¡Tú también, ayuda en tu comunidad!

En conclusión, no tienes que ser precisamente un amante de los animales para ofrecer una mano amiga a quien no puede pedirte ayuda en tu lenguaje. A veces, ofrecer a un perro algo de la comida que te sobra o dejar que un gato se refugie en ese rincón que no utilizas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de esa criaturita. Sé responsable con la vida que nos rodea, y aporta un cachito de amabilidad a estas almas nobles con las que compartimos el planeta.