Guerras, intrigas políticas, cambio climático, y demás palabras baneadas de Facebook. Los bombardeos constantes de malas noticias son tan comunes, que hemos hecho de ellas nuestra nueva normalidad. Todos los días vemos, leemos y escuchamos tantas cosas tan horribles, que ya ni siquiera nos sorprenden. No se sienten fuera de lugar. En un mundo donde las noticias negativas parecen dominar el panorama, es comprensible sentir que el mundo se está hundiendo en un pozo sin fondo.

Y, ¿sabes una cosa? tal vez ese sea el caso

Tal vez estemos encaminados hacia un destino muy poco favorable, por decirlo de manera amable. Tal vez un día no quede ni una pizca de empatía en la gente, ni hojas verdes, ni luz, ni poemas ni alegría. Tal vez un día estemos verdaderamente condenados.

Pero como dijo un gran sabio de cierta tierra media en las horas más desoladas: “Hoy, no es ese día”.

Hoy es importante recordar que no todo son malas noticias. Que aún existen cosas, personas y lugares que valen la pena reconocer, admirar, celebrar y preservar. Hay esperanza. Hay cosas buenas. Simplemente a veces es difícil verlas. Así es como funciona el mundo: siempre resonará con más fuerza una bala cargada con odio que un susurro exhalado con amor. Las malas nuevas siempre se esparcen con mayor rapidez, y se mantienen en nuestra mente por más tiempo.

Las notas felices no ocupan mucho lugar en los noticieros. No son relevantes, porque no hacen que levantes la cabeza para verlas como lo haría la noticia de que otra vez subió el precio de la gasolina. Y no estoy diciendo que haya que ignorar las cosas negativas, porque mantenerse informado siempre será de suma importancia. Pero a veces, un respiro de aire fresco y descontaminado es más que necesario. Como la pequeña flor que apareció en la punta de tu cactus, ese que parecía que estaba por morir la semana pasada. O la moneda que encontraste tirada de camino a casa cuando se te pasó el autobús de regreso.

Es por eso que en esta sección nos dedicaremos a darle voz a esas notas más amigables – que sí, existen todavía, escondidas entre la maleza de la cotidianidad. Puede que no las veamos tan a menudo, pero están ahí, te lo aseguro. Si tú también necesitas ese respiro, déjame compartir contigo historias de esperanza, resiliencia y humanidad. Recordemos juntos que, aunque las malas noticias pueden ser abrumadoras, no son ni de cerca la única realidad.

Así que, si estás listo para una dosis de esperanza y positividad, estás en el lugar adecuado. Salta a este tren de exclusiva buena vibra para descubrir pequeñas pizcas de felicidad y belleza que hacen que todo valga la pena.

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