El arrepentimiento en el arte
Hay una frase popular en mi país que dice: "Cambiar de opinión es de sabios." En el mundo del arte, esta idea puede interpretarse como modificar de alguna manera la obra que estás creando, posponerla hasta sentir que puedes hacerla mejor, o incluso cancelarla para comenzar algo completamente distinto.
Sin embargo, ahí también puede aparecer el arrepentimiento: ese peso silencioso de no haber terminado lo que una vez te ilusionó. De no haber entregado esa pieza. De no haber comenzado por miedo a fracasar, o simplemente porque pensaste que no era el momento correcto. Pero ¿cuándo lo es? Siempre es tiempo para empezar. Siempre es buen momento para crear. No te guardes nada; dalo todo.
Porque sí, como dice otra frase conocida: "El hubiera no existe", pero el arrepentimiento sí. Y cuando llega, puede nublar nuestra mente, manchar nuestra obra con pensamientos como: “Si no lo hubiera dejado, ya estaría terminado”, o “Si lo hubiera hecho, aquella persona a la que se lo prometí ya lo tendría colgado en su pared, y no solo en su memoria.”
Yo mismo he sentido ese nudo en el pecho. Prometí obras que nunca entregué, no por falta de intención, sino por dejar que las dudas y Sin embargo, ahí también puede aparecer el arrepentimiento: ese peso silencioso de no haber terminado lo que una vez te ilusionó. De no haber entregado esa pieza. De no haber comenzado por miedo a fracasar, o simplemente porque pensaste que no era el momento correcto. Pero ¿cuándo lo es? Siempre es tiempo para empezar. Siempre es buen momento para crear. No te guardes nada; dalo todo
El perfeccionismo me paralizaran. A veces me pregunto si esas personas todavía esperaban algo de mí, si en algún rincón de sus paredes había un lugar vacío reservado para mi arte. Esa sensación me dolió… y me enseñó. Aprendí que el acto de crear y cumplir es también un acto de amor, de respeto, y de presencia. Por eso hoy comparto esto contigo: para que no tengas que aprenderlo como yo, a través de la ausencia. Que mi historia te toque el corazón y te impulse a no posponer lo que tu alma quiere decir. Entrega lo que llevas dentro, aunque no sea perfecto. Porque lo que nace desde el corazón, llega al corazón.
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