palabra "artista" evoca una multitud de imágenes: pintores frente a un lienzo, músicos interpretando una melodía, escritores dando vida a mundos con palabras. Sin embargo, la definición de qué significa ser un artista y las características que uno debe poseer para considerarse a sí mismo como tal son conceptos más complejos y matizados.
En su esencia más pura, el arte es una forma de expresión personal. Ser un artista implica una necesidad profunda de comunicar sentimientos, ideas o experiencias a través de un medio elegido. Ya sea pintura, música, literatura, danza o cualquier otra forma de arte, los artistas canalizan su mundo interior hacia el exterior, creando obras que reflejan su visión única. Esta necesidad de expresión es una de las primeras características que define a un artista.
El diccionario de la real academia española lo define con varios significados de los cuales tres me llaman la atención.
1.Persona que cultiva las bellas artes.
2.Persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes.
3.Persona que hace algo con suma perfección.
Basándome en esas tres definiciones cualquier persona podría ser un artista, ya que las definiciones abarcan mucho en muy pocas palabras, pero en mi experiencia, se necesita mucho más para poder vivir como uno.
Un verdadero artista no solo busca la perfección técnica, sino que también se esfuerza por transmitir una emoción o mensaje. La técnica es importante, sí, pero el corazón del arte reside en su capacidad para evocar respuestas en quienes lo experimentan. Por lo tanto, un artista es alguien que no solo domina su medio, sino que también entiende cómo usarlo para conectar con su audiencia a un nivel emocional profundo.
Para poder esperar vivir del arte se debe tener una gran tenacidad que te hará soportar tus propias dudas y seguir con ese deseo de crear, de intentar dejar una huella permanente en este mundo.
Si bien la tenacidad es crucial, la dedicación y la disciplina son igualmente esenciales para ser un artista. Crear arte requiere tiempo, esfuerzo y, a menudo, una considerable cantidad de trabajo arduo. Los artistas deben estar dispuestos a dedicar horas a perfeccionar su arte, a veces enfrentándose a la frustración y al fracaso.
Más a menudo que no, el atista novicio se encontrará con personas de voces necias, intentando implantar duda a manera de broma o burla: Si es que acaso no le gusta comer o si es porque no tiene la inteligencia necesaria para poder dedicarse o estudiar una “carrera de verdad”. Quizá no quiere hacerse “responsable” y dedicarse a algo que “de verdad importe”.
Es por eso que el apoyo de los seres queridos es crucial en estos momentos. La gente que te acompaña en las buenas y en las malas, las personas que creen en ti y te brindan su ayuda en cada paso que tomes al entrar al tan criticado, idolatrado y confuso mundo del artista.
Todos tienen su propia noción de lo que es ser un artista, pero para mí la definición abarca mucho más que ser una persona que crear obras de arte. Es una forma de ser y de ver el mundo. De no dejarse ir por lo cotidiano o lo facil que podría brindar una estabilidad falsa que a final de cuentas se puede ir en un abrir y cerrar de ojos. Es seguir un sueño y no detenerse por lo que opinen los demas. Es saber que la vida es una y estamos aqui para diafrutarla. Es creer en sí mismo y en su capacidad de comunicar emociones y sentimientos, de brindarle algo bello al mundo enfrentándose a la posibilidad de no recibir la comprensión o reconocomiento que cree merecer.
Todos tienen su propia persepción de lo que es bello. Ya sea que podamos ver o no la belleza en la concepción del arte de una persona, poder ser partícipe de las diferentes ideas y emociones que tiene el otro sobre el mundo que nos rodea, coincidamos o no con ellas, es justamente donde radica la propia belleza del arte.
Compartir el sin fin de emociones que puede evocar algo tan complejo como la existencia humana es el difícil deber del artista. Por ello, las características de un artista deben forzosamente incluir la dedicación, disciplina, sensibilidad, percepción, vulnerabilidad, necesidad de expresión personal, valor, creatividad y originalidad. Estas cualidades combinadas permiten a los artistas no solo crear, sino también transformar y conectar, dando vida a obras que tienen el poder de inspirar, desafiar y mover a los demás. Por lo tanto, llamarse a sí mismo artista implica más que un dominio técnico; implica un compromiso con la exploración continua de uno mismo y del mundo, a través del arte.